La Comodidad de la Tecnología.

Siempre he tenido mis cuentas bancarias en un banco que únicamente opera por teléfono y en internet, pero por azares del destino, he tenido que ir a abrirme una cuenta a un banco “tradicional”… y he sufrido lo mío con ello.

Llamé el viernes por la mañana para preguntar el horario de apertura de las oficinas, el cual amablemente me dijeron: 5 días por la mañana y uno por la tarde, que frente a las 24 horas al día de los 7 días a la semana de mi banco de internet me parece ridículo, que pasa, ¿esta gente necesita las tardes libres para tocarse los huevos o qué?. Pero bueno, el que algo quiere algo le cuesta, así que fuí hacia allí para abrirme una cuenta.

Cuando llegué, tras 4 paradas de metro (no, no servía cualquier banco, tenía que ser ese en concreto, y era la sucursal más cercana) me dijeron que… ¡ohhhh! se les había caido la conexión con la base de datos central, por lo que no se podían realizar gestiones sobre absolutamente nada, y que no sabían cuando recuperarían la conexión. Felíz por haber perdido 25 minutos de ida, 5 minutos esperando cola y preparándome para los 25 minutos que me quedaban de vuelta, les dejé una fotocopia con mi DNI y los datos personales necesarios para que me abriesen la cuenta y me llamasen cuando estuviese todo listo para simplemente firmar.

Bien, dado que el lunes no me habían llamado, les llamé yo hoy martes, y me dijeron que ya estaba todo preparado (gracias por avisarme vosotros, menos mal que lo de dejar los datos fue idea vuestra)… así que nada, 25 minutos después ya me encontraba en la cola del banco, y 15 minutos más tarde estaba siendo atendido por uno de los dos cajeros que había, el cual me sacó dos hojitas que me hizo firmar, me dió la cartilla y me dijo que ya podía recorrer los 25 minutos de vuelta a casa.

A lo largo de estos 120 minutos perdidos de mi vida me dió tiempo a reflexionar, y a acordarme de mi preciado banco de internet, en el cual puedo entrar a gestionar lo que quiera y cuando quiera, sin límite de horario, y que si tengo que firmar o me tienen que entregar algo, el envío se hace por correo certificado, con lo que lo recibo en casa sin tener que buscar huecos en mi horario, ni perder el tiempo en desplazamientos estúpidos, ni tener que esperar aburridas colas en las que el mayor entretenimiento es mirar la portada de una gran cantidad de panfletos inútiles que hay en las mesas, los cuales no serán recogidos ni leidos por nadie, y que con el paso del tiempo serán sustituidos por otros que tampoco serán leidos y que también tendrán que ser tirados/reciclados… Bueno, y todo esto sin contar que si hay problemas con el acceso a la base de datos (que en mi banco sólo me ha pasado 1 vez en casi 4 años, y apenas duró una hora), no tienes que andar dándote paseitos como un gilipollas.

En fin, si no hubiese sido por la obligación de tener que abrirme esa cuenta determinada en ese banco determinado para poder irme a un curso determinado de un mes a Canadá, desde luego no se me habría ocurrido jamás abrirme una cuenta en un banco tradicional, con lo agusto que estoy yo pudiendo hacer mis gestiones en pijama y sentadito en una cómoda butaca…