Restaurante Rey de Tallarines

Nombre: Rey de Tallarines. Género: Comida China, especializado en tallarines fritos. Dirección: Geotag Plaza del Conde de Toreno 2, “esquina” con la calle San Bernardino. 28001 MADRID, ESPAÑA. Accesibilidad: Metros de Plaza España (Líneas 3 y 10), Noviciado (Línea 2) y Ventura Rodríguez (Línea 3). Horario: Mediodías y noches. Tabaco: Está permitido fumar en el local. Calificación: Regular. Precio: Barato (11€ por cabeza). Calidad/precio: Regular. Otros: Aceptan tanto Ticket Restaurant como tarjeta de crédito.

El restaurante está abierto en el local de una antigua cafetería a la que no le han cambiado nada, ya que incluso sigue teniendo una barra de cafetería metálica con sus expositores de cristal. El local en sí no es excesivamente grande, y lo que más sobresale es su decoración… la pared es un mosaico enorme que representa una playa paradisiaca, y la superficie de las mesas consisten en un cristal que recubre una masa de pequeños cristales de colores.

La carta es amplia, presentando un buen número de platos, aunque la mayoría de ellos son carillos, costando los principales entorno a los 9 o 10€. Al menos los entrantes y los tallarines, la especialidad del local, sí son más baratos, costando entre 4 y 5€.

La comida tiene sus puntos buenos y malos… para picar pedimos una ración de dim-sum variado, en la que 8 piezas (4 tipos, dos piezas de cada tipo) costaban 3,90€, y que estaban muy ricos. A continuación comimos unos tallarines fritos de pollo al curry y otros de marisco, que aunque no terminaban de estar mal del todo, no me convencieron, y es que para mi gusto estaban demasiado grasientos, aceitosos y blandengues… no se, para ser su especialidad no me parecieron ninguna maravilla. Al menos la ración de tallarines es bastante maja y de precio están bien, rondando los 5€ cada plato.

En general de precio no está mal, ya que por 19€ comimos dos personas (pidiendo la ración de dim-sum, los dos platos de tallarines y dos botellas de agua) y nos costó terminar con todo, de hecho ni siquiera pedimos postres, pero eso sí, aunque el dim-sum estaba bastante rico, los tallarines dejaban bastante que desear, como ya he dicho.

Como conclusión… bueno, pues que es un restaurante que no ofrece nada extraordinario, que a mi parecer falla en la que precisamente se supone que es su especialidad y que la relación calidad precio no es demasiado buena, sobretodo para ser un restaurante chino, que suelen ser muy baratos y ofrecer comidas cojonudas. Personalmente, si quisiese ir a un chino por esa zona, me iría al Alegría, aunque aun tengo probar el que está debajo de Plaza España.